¿CÓMO NOS ORGANIZAMOS? PDF Print E-mail

 

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Estudiante de sociología, Independiente

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Estudiante de sociología, Independiente

¿Cómo nos organizamos?

"La organización decuplica la fuerza".<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]-->

V. I. Lenin

Sin lugar a dudas, el estudiantazo  2010 -para definir al conjunto de movilizaciones estudiantiles del periodo- y su particular manifestación en su versión "sociales", dejó y dejará infinidad de enseñanzas a este movimiento estudiantil hijo del Argentinazo. En estos días que contuvieron años, citando a Marx en una de sus cartas a Engels, se condensó toda la historia reciente del movimiento estudiantil.

 

Nuestro triunfo, vinculado con 45 días de toma en nuestras tres sedes y su culminación en la exitosa toma del Ministerio de Educación, nos deja en un momento único para construir un verdadero poder estudiantil. Vale decir que todo lo que está construido en potencia, tiene la posibilidad real de ser llevado a acto. Tenemos que lograr hacer de este 2010 un momento más alto en la organización del movimiento estudiantil.

 

Consideramos estratégico llevar a cabo un debate sobre cómo nos organizamos. Sin esta discusión será imposible superar el mero empirismo en la construcción de un movimiento estudiantil, siendo esta la única forma de desarrollar, en palabras de Hegel, la “realidad verdadera” del mismo<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]-->. Para ello sostenemos que es completamente ineludible hacer un esfuerzo para poder argumentar sobre nuestras prácticas. Hay que considerar que la organización es central, es el gran arma<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]--> para transformar la realidad. Por ello, en este breve artículo nos proponemos debatir acerca de la necesidad de construir una organización estudiantil de masas de carácter combativo que logre incluir a los miles de militantes que participamos de la lucha estudiantil de Sociales de los últimos tiempos.

 

Sociales, y Filosofía y Letras, son unas de las facultades que condensan las mayores experiencias de lucha a nivel estudiantil. Es allí en donde la organización se encuentra más desarrollada. En este sentido, podemos considerarlas como el “eslabón débil de la cadena”<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--> del gobierno universitario. De ahí que si existen estudiantes con más posibilidades de construir una organización de masas y combativa, base para un doble poder estudiantil dentro de la Universidad, es en estas facultades. Nuestra experiencia debe servir como base para otros futuros grandes esfuerzos organizacionales que se lleven a cabo en otros lados, así como nosotros debemos aprender tanto de las experiencias existentes como de las que existieron previamente<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]-->.

 

Hay que considerar la organización de la acción directa estudiantil en forma masiva como el “eslabón fundamental”<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--> para la edificación de poder estudiantil. Tiene que ser un “organizador colectivo”<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]-->; es decir debe tener la particularidad de poder organizar nuestra lucha cotidiana, permitiendo organizar la fría bronca manifestada en actividades concretas, condensando la participación directa de los miles de estudiantes que buscamos sumar, para de esta manera reducir el espontaneismo reinante, direccionando nuestro aprendizaje en esta última lucha para que devenga en una forma continua de lucha estudiantil organizada.

 

La construcción de nuestro organizador colectivo “debe consistir en una labor que es posible y necesaria tanto durante el periodo de la explosión más violenta, como durante la calma más completa”.<!--[if !supportFootnotes]-->[8]<!--[endif]--> Es un trabajo a largo plazo, no se trata de un cuatrimestre ni de un año<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]-->. Y como tal, debe servir para organizar las tareas que buscamos llevar a cabo tanto en los momentos de “paso de tortuga” <!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]-->–otra expresión de Ilich-, como en los momentos que condensan años. Sobre todo en los momentos de calma aparece de sobremanera la necesidad de construir una forma de organización de este tipo.

 

De hecho hay que considerar que las labores de organización se deben llevar a cabo en los momentos de calma, para ya estar listas en los momentos de estallido<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]-->, de modo que, cuando esto suceda la organización masiva pueda garantizar “las mayores probabilidades de éxito”.<!--[if !supportFootnotes]-->[12]<!--[endif]-->

 

Para Lenin, "el alma viva del marxismo es el análisis concreto de la situación concreta". Entonces, según la situación concreta serán los métodos de lucha, así como también las formas de organización requeridas. Sin duda en nuestra situación concreta debemos tener en claro que nos encontramos en un momento de crisis de representatividad. Debemos tener en cuenta que esta crisis afecta a las formas de organización combativas y revolucionarias<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]-->. Una forma de organización que busca ser masiva debe sortear tal crisis, y la manera de hacerlo, creemos nosotros, es justamente no suponer un alto grado de representatividad, sino buscar reducirla todo lo posible. Y es que, si pretendemos construir una organización de masas, debemos llamar a la acción directa. O más bien, debemos organizar nuestra acción directa: la de los estudiantes.

 

El movimiento estudiantil de Sociales reclama a gritos ya hace tiempo, una forma de organización de este tipo. Los miles de militantes independientes combativos sin intención de sumarse a una determinada agrupación, son una clara demostración de eso. Esto, afirmamos nosotros, se debe a la situación de crisis de representatividad ya mencionada, cuestión que no se puede obviar. Por eso, se encuentra a la orden del día la urgencia de una forma de organización que supere la ridícula dualidad agrupado-independiente, conteniendo ambas condiciones<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]-->. Debemos buscar una superación en donde se participe por igual en las acciones directas organizadas. Las verdaderas agrupaciones combativas crecerían incluso más en un espacio como este, que en una charla de pasillo.

 

Así, habiendo manifestado la importancia de la tarea de construir una forma de organización de masas y combativa que logre unir a los estudiantes, debemos ver qué tipo de organización particular es necesario llevar a cabo. Habría que contemplar las experiencias históricas y los grandes esfuerzos organizacionales que existieron en el movimiento estudiantil, para sacar ideas en la construcción de la nuestra<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]-->. No debemos caer en el fetiche de ninguna en particular. Aún así, traemos a colación el cuerpo de delegados conformado en la Facultad de Filosofía y Letras durante los 70´s<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]-->, que bien podría servirnos como experiencia histórica del movimiento estudiantil. Podríamos analizar la posibilidad de rescatar esta forma de organización en nuestra situación concreta. ¿Debemos conformar un cuerpo de delegados? Si es así, ¿qué características particulares debería tener? ¿Cómo vincularlo con la asamblea -entendiendo a ésta como el espacio resolutivo-? Y si no es así, ¿qué otras grandes formas de organización combativas y masivas podemos construir?

 

Por todo esto consideramos que es de suma importancia debatir, a los que nos interesa: ¿Cómo nos organizamos?

 

 

 

 

 

 

 

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<!--[if !supportFootnotes]-->[1]<!--[endif]--> Lukacs afirma que “tan solo Lenin ha dado el paso adelante hacia la concretización del marxismo, que actualmente se ha vuelto del todo práctico”. El marxismo en Lenin es una guía para la acción. Desde este punto de vista, Perry Anderson agregará que “la construcción sistemática de una teoría política marxista de la lucha de clases en el aspecto organizativo y táctico, fue obra de Lenin. La escala de esta realización en este plano transformó toda la arquitectura del materialismo histórico de modo permanente”. De ahí que sea indispensable la lectura y estudio del principal líder de la revolución rusa por parte de todos nosotros, que intentamos transformar la realidad. La necesidad del estudio de una persona que escribió hace más de 100 años existe, porque “tenemos que ser todavía suficientemente contemporáneos con nuestro pasado” (Perry Anderson). Sin duda, tiene sus grandes limitaciones –que no negamos- tomar a un teórico de la organización y la táctica abocado al proletariado. Pero aún así consideramos que es muy relevante destacar y utilizar sus aportes organizativos y tácticos dentro del movimiento estudiantil. De todas formas quisiéramos recordar, por un lado, que Lenin utilizó sus avances a la teoría política marxista aplicándolos a las tácticas particulares del movimiento estudiantil de Rusia de ese momento –véase por ejemplo: El movimiento estudiantil y la situación política actual-, y por otro lado, hay que recordar que los aportes que hizo “el más grande teórico de la filosofía de la praxis” –según definiera Gramsci a Lenin- deben verse “como un método de explicación y de actuación que debe ser recreado, es decir aplicado creadoramente, en función de cada situación especifica” (Thetonio Dos Santos). Como se advertirá por lo recién expuesto, nuestra postura está claramente diferenciada de los intelectuales autonomistas como Bonefeld y Tishler que plantean que “La teoría y la práctica de la emancipación humana deben liberarse de su sombra leninista”.

<!--[if !supportFootnotes]-->[2]<!--[endif]--> Tenemos que tener en mente que “sin teoría revolucionaria, no puede haber, tampoco, un movimiento revolucionario” (Lenin en ¿Qué hacer?). Es decir, debemos realizar un esfuerzo para reapropiarnos de la teoría revolucionaria pese a que tengamos limitaciones y errores. Sería interesante no dejar el debate en la organización y extenderlo hacia las tácticas a llevar a cabo, esto lo enriquecería notablemente.

<!--[if !supportFootnotes]-->[3]<!--[endif]--> “El proletariado, en su lucha por el poder no tiene más arma que la organización” (Lenin). Este es un claro ejemplo de las limitaciones que tenemos al tomar a Lenin cuando hablamos de movimiento estudiantil, mientras él habla del proletariado, como mencionamos en la nota al pie número 1. 

<!--[if !supportFootnotes]-->[4]<!--[endif]--> “La resistencia de una cadena se determina por su eslabón más débil (…) si hace falta una cadena de hierro para sostener, digamos, un peso de cien puds, ¿qué pasaría si reemplazáramos uno de sus eslabones por otro de madera? (…) La cadena se rompería. Por mucha resistencia e integridad de todos los demás eslabones de la cadena, eso no arreglará el asunto. Si se rompe el eslabón de madera, estallará toda la cadena” (Lenin).

<!--[if !supportFootnotes]-->[5]<!--[endif]--> Sin duda es de vital importancia debatir y pensar –para llevar a cabo- cómo logramos vincular las diversas experiencias que existen en distintos lugares en la construcción de un movimiento estudiantil. Desde ya, esto excede los propósitos del presente artículo.

<!--[if !supportFootnotes]-->[6]<!--[endif]--> El eslabón fundamental o decisivo es el que se debe asir para ganar el control de la cadena, es decir, es el punto al cual debemos dedicar todas nuestras fuerzas. Esta expresión de Lenin equivale a decir “determinar el centro de gravedad de la labor” (Harnecker). Desde el ¿Qué hacer? (1902) en adelante, Lenin consideró que el arte político consiste en encontrar cuál es el eslabón fundamental para asir toda la cadena en los acontecimientos. Utilizó este enunciado tanto para cuestiones organizativas –llevar a cabo un periódico para toda Rusia-, como para salir de la primera Guerra mundial y así ganar el apoyo de las grandes masas.

<!--[if !supportFootnotes]-->[7]<!--[endif]--> Ver por qué es requerido un organizador colectivo en el último capítulo del ¿Qué hacer?, el pequeño artículo Nuestra tarea inmediata, y ¿Por dónde empezar? Ilich en ese entonces le adjudicaba al periódico para toda Rusia varias tareas, no sólo organizativas. Afirmaba que: “El periódico no es sólo un propagandista colectivo, un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo”. Nosotros le adjudicamos a nuestra organización masiva principalmente este último carácter.

<!--[if !supportFootnotes]-->[9]<!--[endif]--> De todas formas, insistimos en la importancia de empezar a gestarlo en este momento en que tenemos EL envión que nos da un triunfo histórico en nuestras espaldas y un período de amplia participación estudiantil.

<!--[if !supportFootnotes]-->[10]<!--[endif]--> Lenin, en el texto Carlos Marx.

<!--[if !supportFootnotes]-->[11]<!--[endif]--> "En los momentos de explosiones y estallidos es ya tarde para crear una organización; la organización

tiene que estar ya lista para poder desarrollar inmediatamente su actividad” (Lenin, en su texto “Por dónde empezar”).

<!--[if !supportFootnotes]-->[13]<!--[endif]--> Es de alta relevancia, en esta situación concreta, la crisis de representatividad. Es innegable por donde se la mire. Al caso, Bonnet tiene un seminario que argumenta cómo afecta dicha crisis a las organizaciones políticas revolucionarias. En su programa dice: “Destacamos que esta revisión no puede eludir el partir de la crisis actual de representación política, por el impacto que está teniendo sobre ellos este proceso. Iremos “leyendo”, pues, en forma paralela, las teorías en su devenir histórico y su relevancia conceptual para analizar el presente”.

<!--[if !supportFootnotes]-->[14]<!--[endif]-->  Lenin en el ¿Qué hacer? plantea: “Se me objetará que una organización tan lose, nada reglamentada, sin ningún miembro conocido y registrado, no puede ser calificada de organización”. Pero ésta podría llevar a cabo las actividades que el momento requiera. Este tipo de organización –así como una forma de organización “tipo soviet”- nos sirve para cuestionar ese “sentido común” existente en una importante cantidad de militantes que plantean la dicotomía de que o se está organizado en una agrupación o se está desorganizado, siendo toda otra forma de organización inexistente.

<!--[if !supportFootnotes]-->[15]<!--[endif]--> Es necesario tomar de la historia ejemplos, aunque de ninguna manera esto implica ni calcarlos ni copiarlos, como bien argumenta Mariátegui.

<!--[if !supportFootnotes]-->[16]<!--[endif]--> Es necesario buscar toda la información posible sobre cómo se llevó a cabo y difundirla para enriquecer el debate que estamos teniendo, así como de toda organización estudiantil de masas y combativa que haya existido.